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El amplio hall
de entrada de la boca Sur de la Rubicera está tapizado de
hierba y desde este fantástico balcón puede contemplarse,
con un poco de suerte, el vuelo de buitres a nivel o incluso por
debajo. La cascada del Asón siempre es visible en la otra
ladera del valle. A veces, cuando hay mucho caudal, el agua pulverizada
ofrece un arco iris brillante; sin embargo esto seria una indicación
de que los ríos están demasiado crecidos para efectuar
la travesía. A nuestra espalda remontaremos por unas profundas
huellas una empinada colada de barro y luego una pedrera. Las galerías
de entrada, que era la única parte conocida de la cavidad
hasta hace pocos años, son formidables y no pueden ser iluminadas
adecuadamente a menos que llevemos un potente foco lo que seria
un placer. En esa galería tomaremos una marcada senda hacia
el este que nos conducirá en unos 10 minutos hasta un amplio
grupo de peculiares, solitarias y hermosas formaciones blancas.
Pocos metros más allá una amplia tolva rellena de
bloques y piedras y a la que llega un aporte de agua pon la izquierda
nos cerrará el paso. Desde el borde de la tolva iremos a
buscar en el fondo el comienzo del paso entre bloques que nos hará
descender unos 20 m (el paso no tiene problemas salvo para las sacas,
en la zona intermedia de la gatera, que deben pasar, preferiblemente,
delante del espeleólogo).
Tras pasar esta dificultad entraremos en una sala que abandonaremos
enseguida girando a la izquierda por una galería que avanza
en sentido opuesto al que traíamos. El aspecto de la cavidad
cambia. Varios conductos medianos, liosos, en los que existen algunos
hitos, nos dejarán en una zona de amplias galerías
fósiles en las que nos deberemos guiar por los hitos que
continúan y las huellas que forman una marcada senda. Pasaremos
una sala con grandes bloques untados de un barro muy deslizante
y en la que observaremos un conducto descendente con
una cuerda, que no deberemos seguir, continuando en la dirección
que traíamos. Al cabo de un rato llegaremos a una sala de
techo alto en la que confluyen varias grandes galerías. Desde
aquí podemos visitar, volviendo hacia el Oeste y pasando
por una enorme estalagmita, llamada la Teta, un meandro que se dirige
hacia el Norte en el que se observan grupos de excéntricas
negras. También es posible proveerse de agua. Las dimensiones
de las galerías se hacen grandiosas y nos invitan a visitar
la zona hurgando por doquier.
Yendo hacia el Este, siguiendo de nuevo los hitos, recorreremos
una galería cómoda con varios desfondamientos en uno
de los cuales hay un corto pasamanos. Entraremos en una sala en
la que hay una gran pedrera y dos amplias ventanas al frente. Tomaremos
la de la izquierda y descenderemos siguiendo una ruta evidente.
Tras pasar una galería baja, desembocaremos en otra más
amplia, que deberemos seguir hacia la derecha penetrando en una
gatera en forma de tubo sinuoso, que nos depositará en la
cabecera de un pozo de 31m. Una vez bajado este pozo encontraremos
grupos de formaciones con mucho encanto y continuaremos por un estrecho
trecho
y rectilíneo conducto, con paredes extremadamente planas
en ocasiones, que finalmente se subdivide en varias rutas a conducentes
al río. De todas ellas la mejor es la que, tomando galerías
de grandes dimensiones, está indicada mediante señales.
Destrepando con cuidado aterrizaremos en el nivel del río
de la Rubicera y pocos metros más allá se encontrará
el agua que es, en general poco profunda, máximo por los
muslos. El cañón por el que discurriremos es amplio,
armonioso y muy a menudo tiene sección de 1 invertida. Su
recorrido deja una agradable huella en el espeleólogo. Al
cabo de un rato nos situaremos en la parte superior del meandro
por encima del río y tras saltar el desfondamiento en dos
o tres ocasiones, nos alejaremos del curso del agua por una galería
triangular y rectilínea, la llamada Vía Real acompañados
por una fuerte corriente de aire. Siguiendo esta curiosa galería
y tras pasar varios pequeños resaltes volveremos al ríe
que aparece por la derecha formando una pequeña cascada.
De aquí al pozo de 90 seguiremos un corto trecho el río,
abandonándole por una gatera que nos llevará a un
balcón sobre el pozo. Este pozo tiene un aspecto imponente
por su anchura y su profundidad El pasamanos que comienza a nuestra
izquierda conlleva el uso de descensor, Croll 1 puño y nos
conduce de forma
segura a la orilla opuesta del pozo, formada por una amplia terraza
arenosa en donde es posible hace una agradable parada contemplando
las acciones de los compañeros en el pasamanos.
Sin pérdida, un conducto de pequeña: dimensiones,
con alguna gatera abarrota de formaciones, nos llevará a
una sala de techo alto en donde tomaremos la cuerda que se ve a
la derecha para remontar hasta una galería meandriforme colgada.
El recorrido de esta galería está salpicado de pequeño:
resaltes además de dos gateras y obliga a pasar tres pozos:
uno ascendente y dos descendentes. Justo después de remontar
el primer pozo hay que tomar a la izquierda por un portal agaterado
no muy evidente. Fina mente, tras rapelar el último pozo
y bajar ni pequeño resalte con un cordino, llegaremos al
río del Mortero a pocos metros de la zona embalsada. Este
lago se deberá atravesar bien a nado, con neopreno completo,
bien con un bote que es posible reenviar mediante un cordino de
unos 50 m. Aguas arriba el tramo de las marmitas es magnífico
y los pasamanos instalados permiten remontarlo con seguridad sí
bien, en algunos puntos, es difícil escucharse unos a otros
debido al torrente. De aquí a la salida del Mortero pasaremos,
río arriba, por la desembocadura del afluente del Cuivo,
que dejaremos a la derecha, para alcanzar la Sala de la Cascada
y poco más allá, ya fuera del río, tomar a
la izquierda la galería de salida. Ésta nos llevará
a una rampa instalada, que es posible sortear por una escalada entre
bloques, y tras otro par de rampas y un corto resalte, por donde
sopla un vendaval, a la Sala del Caos. Desde aquí podemos
ver, lejana, la luz del día tamizada de verde. Un sendero
con hitos nos facilitará
ponernos al pié de la cuerda de salida, que habremos instalado
previamente. |