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Autor: Martín González Hierro. 3 de marzo del 2009 Este artículo pretende servir como documento de debate del tema Permisos a Cuevas en Cantabria. Me gustaría contar con vuestras opiniones, para ello podeis enviar un correo a martin@espeleosocorro.es
Esta ley fue regulada por el Decreto 36/2001, de 2 de mayo, de desarrollo parcial de la Ley de Cantabria, 11/1998, de 13 de octubre, de patrimonio cultural. Que en su articulado dice lo siguiente: Art. 59. Intervenciones en cavidades naturales. 1. Las visitas, exploraciones espeleológicas y de otras características en cavidades naturales deberán contar con un permiso de la Consejería de Cultura y Deporte. Queda prohibido realizar cualquier tipo de deterioro, colmatación, obra o alteración de las cavidades naturales sin la preceptiva autorización de la Consejería de Cultura y Deporte. 2. El permiso al que se refiere el apartado anterior, deberá ser solicitado por escrito a la Consejería de Cultura y Deporte, bien individualmente o bien de forma colectiva por todos los grupos, tanto españoles como extranjeros, que se interesen por los estudios espeleológicos en la Comunidad Autónoma de Cantabria. 3. Las solicitudes de permiso y los planes de trabajo que han de acompañar a las mismas, se presentarán en la Federación Cántabra de Espeleología, como mínimo, treinta días antes del comienzo de la exploración. Dicho plazo se ampliará a cuarenta y cinco días para aquellas exploraciones que vayan a realizarse en los meses de julio y agosto. 4. La Federación Cántabra de Espeleología, en el plazo de cinco días, deberá emitir el informe correspondiente y remitirlo al Servicio de Patrimonio Cultural de la Consejería de Cultura y Deporte. Asimismo, la Federación una vez haya estudiado de forma detallada la petición, acreditará ante la Consejería de Cultura y Deporte la solvencia espeleológica de las peticiones, desautorizándolas en caso contrario. Corresponde a la Federación, con el visto bueno de la Consejería de Cultura y Deporte, distribuir las diversas zonas de trabajo. 5. El Servicio de Patrimonio Cultural de la Consejería de Cultura y Deporte, en virtud del informe emitido por la Federación, extenderá el permiso en un plazo de diez días hábiles, transcurridos los cuales sin haber sido extendido, el permiso se entenderá denegado. La resolución denegando el permiso deberá ser motivada. 6. Los permisos caducan en el año natural en que fueron expedidos y tienen vigencia para las fechas que en los mismos se determinen. 7. Las solicitudes de permiso deberán ir acompañadas de la siguiente documentación: Un plan
de trabajo, en el que se deberá señalar las fechas en
las que se realizará la exploración. 8. Los solicitantes tendrán la obligación de presentar, al final de cada exploración, dos memorias detalladas del trabajo realizado, acompañadas de planos e informes así como títulos de las publicaciones, revistas etc.. donde aparecerán los estudios realizados. La no presentación de las memorias en el plazo establecido implicará la denegación de cualquier otro permiso que se solicite. 9. Los hallazgos de tipo arqueológico, histórico o prehistórico aparecidos fortuitamente en las cuevas deberán ser puestos en conocimiento de la Consejería de Cultura y Deporte. Esta ley parte de la Consejería de Cultura Turismo y Deportes y tiene por objeto principal la protección de las cuevas con yacimiento o restos prehistóricos de Cantabria, y de paso dar cobertura legal a la gestión de los permisos de exploración. Se otorgó a la Federación Cántabra de Espeleología la categoría de Entidad Colaboradora con la Administración Y a través de ella la gestión de los permisos. Con este marco jurídico se regula la concesión de permisos para visitas deportivas y de exploración en las cuevas de Cantabria. No diferencia entre visitas deportivas y de exploración, cuando claramente tienen importantes diferencias. Todo este trámite con el paso del tiempo y la evolución de la práctica de la Espeleo se ha convertido en un mero trámite administrativo que no cumple apenas con ningún objetivo. Hablar del tema permisos en el mundo espeleológico es tabú, nadie quiere planteárselo en profundidad. Sin embargo todo el mundo tiene claro que la situación actual está claramente superada. La Federación Cántabra de Espeleología ya no cumple su papel de interlocutor entre los deportistas y la Administración Regional. Los permisos se dan trámite de forma automática; lo cual está bien desde el punto de vista de los deportistas, que ven como se trata de un simple papeleo, aunque sea engorroso. Ante la necesidad de solicitar el permiso con una cierta antelación y estar la actividad condicionada por la meteorología, los clubes solicitan permisos amplios para varias cuevas y de esta forma una vez en la comarca, deciden a cuál de ellas ir. Así con autorizaciones más o menos genéricas se da trámite administrativo pero se puentea el objetivo mismo de este trámite. ¿Qué se puede hacer con el tema de los permisos? Hay tres opciones: 1.- Eliminarlos. La primera opción desde el punto de vista administrativo supone la modificación de una ley y del Reglamento que la regula. Supone un paso atrás que dudo sea del agrado de la clase política regional y del cuerpo de funcionarios encargados de su gestión. Es iluso pensar que sea la decisión que la administración seguirá en un futuro. La segunda opción es quizá la más sencilla, se trata de una simple huida hacia delante, pero tiene grandes riesgos, en tanto en cuanto hay otras administraciones con intereses en el mundo subterráneo que pueden entrar a legislar en este ámbito: Conservación de la Naturaleza a través de la Consejería de Desarrollo Rural, Gandería, Pesca y Medio Natural. No podemos olvidar que gran parte de la montaña del valle del Asón ha sido declarada Lugar de Interés Comunitario para la conservación de los quirópteros. Esto supone que en algún momento esta administración tomará cartas en el asunto. No hay que olvidar que suele ser corriente, en ámbitos de la protección del medio ambiente, que se confunda conservación y gestión con prohibición. Otra administración con preocupaciones en este entorno es la de Presidencia, con competencias en materia de Protección Civil y que tras cada accidente o incidente espeleológico, lo primero que pregunta es por el tema del permiso, e inmediatamente se da cuenta de la inutilidad del mismo de cara a la prevención del accidente, pero de gran importancia a la hora de poder determinar la existencia de imprudencia tal y como está tipificada en las normas del Gobierno de Cantabria. La tercera opción supone tener que romperse la cabeza y pensar qué puede aportar de útil el tema permisos, una vez decidido que las dos opciones precedentes no son aceptables. Si optamos por esta tercera opción es preciso abrir un debate sosegado y positivo que ayude a todas las partes a encontrar un punto común que satisfaga a todos. Entonces lo primero que debemos decidir es ¿Quién es todos? O sea definir las partes de la negociación. Sin ánimo de ser exhaustivos ni excluyentes podemos definir los siguientes:
A todos estos habría que sumar la autoridad de Parques Nacionales, o más concretamente el Parque Natural de Picos de Europa, pero esto es otra cuestión. Picos de Europa afecta a tres comunidades autonómicas y tiene competencias en la gestión de sus espacios naturales. Esta es, sin duda otra guerra. El siguiente punto sería definir que espera cada una de las partes del tema permisos. Aquí cada parte debería definirse pero en su ausencia y como documento de debate y primer borrador de atrevo a indicar las siguientes. Advirtiendo eso si que estos objetivos no tienen por qué se exclusivos del agente social indicado pues está claro que pueden ser asumidos por el resto de los agentes, sin embargo los indico de esta forma por ser lo que pudiera entenderse como prioritario de cada parte: Consejería de Cultura, Turismo y Deporte: Cultura: desde cultura lo prioritario sería la conservación y protección de las cuevas con restos prehistóricos, conocidas o por conocer. Además del conocimiento científico de las redes subterráneas de Cantabria. La ordenación de las labores de exploración y asignación de recursos a los clubes implicados ha de ser otro de los objetivos. Conocer nuestro patrimonio subterráneo de forma que los trabajos e informes realizados por los clubes de Espeleo no se pierdan en el tiempo y quede constancia de su esfuerzo. Así se crearía un fondo documental en soporte papel y digital al alcance de todos, con las debidas salvaguardas de las exploraciones en curso, y que permitan a los interesados conocer este patrimonio, bien desde el punto de vista deportivo: topografías, reseñas, croquis, fichas de instalación etc. Como desde el punto de vista técnico y científico: redes de drenaje, elementos singulares del patrimonio, fauna, geomorfología endocárstica y un largo etc.
Consejería de Presidencia, Dirección General de Protección Civil: La Dirección General de Protección Civil tiene encomendado en su carta de servicios la atención de los accidentes e incidentes espeleológicos en Cantabria. Además de tener que acudir a los accidentes cuando se producen, sería de desear que realizara labores de prevención. Para ello es preciso conocer que cuevas y que recorridos dentro de éstas son los más solicitados y que instalaciones técnicas son las que más sufren y en qué estado se encuentran. Valorar el riesgo y la probabilidad de accidente, conocer con cierta antelación el volumen de actividad en nuestras cuevas. El origen y experiencia de los deportistas puede facilitar las tareas de prevención desde el lado de la información a los mismos (condiciones meteorológicas, sifones, instalaciones técnicas deterioradas etc). Conocer la situación de las cuevas, accesos, puntos de toma de tierra de los helicópteros en caso de rescate. Enlace de radio. Existencia de cobertura de teléfono móvil, instalación del Puesto de Mando Avanzado, etc. Así con una tramitación rigurosa de los permisos se podría conseguir:
Consejería de Ganadería y Medio Natural: La Consejería de Ganadería con la declaración de LICs las cuevas del Alto Asón es consciente de la existencia de un patrimonio subterráneo que sirve como lugar de invernada y resguardo de gran número de quirópteros. Sin embargo desconoce por completo cuantos, cuando, donde y como se desenvuelven estas poblaciones. Desconoce cuáles son los factores de amenaza de las mismas y por tanto realiza gestiones de conservación a ciegas. Como resultado de esto prima el principio de prudencia, que se traduce en dime donde hay una colonia de murciélagos que cierro la cueva. La principal consecuencia de este proceder es que la colaboración entre espeleólogos y conservacionistas es nula y prevalece la desconfianza completa entre las partes, a pesar de que creo que tienen el mismo afán de conservación y protección. A mi juicio debería existir una dinámica de colaboración y respeto mutuo entre la administración responsable de la conservación del medio subterráneo como hábitat y los que más amamos y en principio respetamos el medio subterráneo. A la administración de medio ambiente le interesa estar al tanto de los trabajos de exploración que realizan los espeleólogos. Son trabajos que suponen un enorme esfuerzo material, económico y humano, pero que le sale gratis a la administración. Le interesa ubicar con la máxima precisión donde se encuentran las cuevas y de éstas, cuales tienen población de quirópteros. Primero para valorar el estado de las poblaciones y su evolución y luego para realizar seguimiento de las mismas, determinando con precisión los factores de amenaza. Siempre como paso previo a tomar las oportunas y razonadas medidas de gestión. Con una buena gestión de permisos desde el punto de vista del medio ambiente se podría conseguir entre otros los siguientes objetivos:
Colectivo de espeleólogos en sentido amplio: Los espeleólogos como principales usuarios de las cuevas, en principio, les interesa el acceso libre e ilimitado a las mismas. Sin embargo nos molesta encontrar en la cabecera de un rápel tres cuerdas puestas y un numeroso número de colegas esperando para subir o bajar. Nos preocupa el grado de deterioro de las instalaciones, por el paso del tiempo, por el mal uso o simplemente por la cada vez peor capacitación técnica de los deportistas. Nos ofende el deterioro del paisaje subterráneo. La falta de información sobre fichas de instalación, descripción de travesías etc. La precariedad de algunas instalaciones y la existencia de pasos expuestos y/o peligrosos (el nivel de los deportistas en algunos casos es tan bajo, por inacción de las escuelas y clubes, que pasos que habitualmente se consideraban seguros en la actualidad son considerados peligrosos). Así mismo existe una fuerte desconfianza entre los espeleólogos exploradores y los espeleólogos deportivos en sentido estricto. Cierto es que hay además un gran colectivo mixto deportivo-explorador. Los intereses de unos y otros en algunos casos entran en colisión. La labor de canalización y mediación que deberían hacer las federaciones territoriales y la federación española es nula. Las escuelas, salvo esforzadas excepciones, existen de forma simbólica y sobre el papel de los estatutos federativos. En la mayoría de los casos las instituciones deportivas federativas no realizan labores de divulgación, promoción, educación, perfeccionamiento, mentalización para un uso sostenible, prevención etc. La mediocridad se ha apropiado de alguna y próxima gestión federativa. Cada vez se saturan más los grandes sistemas subterráneos cuando en realidad existe una gran oferta disponible de otras cuevas. La falta de información sobre las mismas, asociada a la cada vez más cómoda postura de los deportistas, hace que se sigan saturando las clásicas en detrimento de una correcta gestión del patrimonio subterráneo. Desde el punto de vista de los deportistas la gestión de los permisos debería aportar lo siguiente:
Grupos de rescate (Guardia Civil y Espeleosocorro) Toda la información de que disponen los grupos de rescate proviene de los trabajos realizados previamente por espeleólogos. Existe una gran diversidad de fuentes de información, de contenidos, de datos (datum en las coordenadas UTM). Generalmente la información está desestructurada, en diversas ubicaciones físicas, distintos formatos, soportes, idiomas etc. La mayoría no ha sido publicada y no está a disposición del público. En algunos casos no existe ficha de instalación o es antigua. En otros casos simplemente no se sabe dónde está la cueva que están explorando o no hay topografía disponible. No se sabe dónde y quien está realizando actividades espeleológicas. Se han dado casos de alarma en la que simplemente no se conocían los planes del grupo accidentado, en que cueva estaban y previsiones de horarios. La comunicación entre grupos de rescate y espeleólogos debería ser fluida. Esto permitiría un servicio de rescate más eficaz que a buen seguro agradecerá el propio espeleólogo. Conocer quien ha realizado recientemente un determinado recorrido en una cueva puede servir de fuente de información de cara a interpretar la limitada información de partida ante un accidente: estado de las instalaciones, niveles de agua, riesgos objetivos, derrumbes y toda clase de incidencias. Saber con antelación las actividades a realizar durante un próximo puente festivo o periodo vacacional permitirá a los grupos de rescate valorar el riesgo y prepararse para una eventual intervención. Comunicar a los deportistas que van a participar en esas actividades de las novedades meteorológicas, de instalación, de accesos etc redundará positivamente en la prevención de accidentes y en hacer más satisfactoria y segura su actividad deportiva. Tener fuentes de información precisas y recientes permitirán realizar labores y planes de mantenimiento y conservación de instalaciones de progresión. Permitirá canalizar esfuerzos de prevención de accidentes y asignación de recursos. Hacer seguimiento de la idoneidad de los materiales de anclaje utilizados, de su diseño e instalación. |
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