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Presentación
Según la norma UNE-EN 397: 1995, un casco de protección
es una prenda para cubrir la cabeza del usuario, que está
destinada esencialmente a proteger la parte superior de la cabeza
contra heridas producidas por objetos que caigan sobre el mismo.
Para
conseguir esta capacidad de protección y reducir las consecuencias
destructivas de los golpes en la cabeza, el casco debe estar dotado
de una serie de elementos que posteriormente se describirán,
cuyo funcionamiento conjunto sea capaz de cumplir las siguientes
condiciones:
1.Limitar la presión aplicada al cráneo, distribuyendo
la fuerza de impacto sobre la mayor superficie posible.
2.Desviar los objetos que caigan, por medio de una forma adecuadamente
lisa y redondeada.
3.Disipar y dispersar la energía del impacto, de modo que
no se transmita en su totalidad a la cabeza y el cuello.
Los principales
elementos del casco se presentan en el siguiente esquema:
El casco debe
ser regulable, tener ranuras de ventilación y una correa
de sujeción en forma de V.

Utilización
El casco sirve
para proteger la cabeza de los golpes (en caídas, en los
pasos estrechos, etc.), desprendimientos de piedras u otros cuerpos.
Salvo en las estrecheces verticales, se ha de mantener la correa
o el barboquejo de sujeción siempre cerrado para no perder
el casco en caso de desprendimiento de piedras, movimientos bruscos
de cabeza o caídas al suelo. Asimismo, al casco se le puede
incorporar iluminación (linterna frontal y alojamiento para
pilas).
IMPORTANTE:
apretar los tornillos de sujeción de la iluminación
hacia el exterior del casco. (la cabeza del tornillo en el interior
del casco, la punta hacia fuera)
El espacio
que hay entre el casco y el forro de protección puede servir
para guardar una manta térmica de supervivencia. No guardar
otros objetos que puedan herirnos.
A la hora de
adquirir un casco, se recomienda tener en cuenta la comodidad; ya
que si se elige mal el casco, las exploraciones largas y complicadas
resultarán insoportables.
Por cuestiones
de comodidad y sujeción, se recomienda elegir un casco que
se adapte bien a la morfología del cráneo. Se prohíbe
el uso de cascos holgados, que puedan moverse hacia delante, sobre
los ojos o hacia atrás, o con correas de sujeción
que puedan irritar la piel.
Un
buen casco se olvida, uno malo incordia.
Asimismo, el
peso del casco es un factor importante a tener en cuenta. El peso
normal suele ser de unos 445 gramos, frente a los 260 que pesan
algunos modelos; lo que supone un ahorro de energía en las
exploraciones largas. Se recomienda elegir un modelo con sujeción
holgada pero regulable para poder llevarlo sobre una capucha de
neopreno o un gorro.
Mantenimiento
Comprobar el
desgaste del casco, que el forro no esté roto o cualquier
otro tipo de alteración que pueda existir (cinta deteriorada
o remache roto). Si se detecta alguna de estas imperfecciones, remplazar
el casco.
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