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cuerdas
semi estáticas
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Introducción
Las cuerdas semi-estáticas
son de poliamida, están especialmente fabricadas para resistir
el desgaste que provocan rapeladores y bloqueadores y están
homologadas. Las cuerdas estáticas son fabricadas en poliéster
y son las únicas homologadas para tirolinas, sin
embargo no están reconocidas como EPI (elemento
de protección individual) dado que no tienen capacidad
para absorber energía y presentan fuerzas de choque sobre
el arnés superiores a las admitidas por las normas.
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CONSEJOS
DE UTILIZACIÓN
La cuerda
debe ser protegida de las aristas cortantes y de las herramientas
utilizadas.
El cabalgamiento de 2 cuerdas en los mosquetones y maillones
rápidos provoca una quemadura de la cuerda que puede
llegar incluso a romperla.
Evite los descensos demasiado rápidos en rappel o polea
que pueden quemar la cuerda y aceleran el desgaste de la funda.
La temperatura de fusión del poliéster es de 250°C,
la de la poliamida (el Nylon) de 230°C. Esta temperatura
puede alcanzarse durante los descensos muy rápidos.
Verifique la ausencia de rebabas en los mosquetones, descensores
y otros aparatos.
Una cuerda mojada es mucho más sensible a la abrasión
y pierde parte de su resistencia : multiplique las precauciones.
La temperatura de utilización o de almacenamiento no
debe ser nunca superior a 80°C.
Los terminales manufacturados pueden ser efectuados en cualquier
punto de la cuerda por medio de nudos en ocho. La longitud mínima
de cuerda que ha de sobresalir en cada extremo es de 10 cm.
La cuerda que se entregar con terminales cosidos formando un
bucle para el encordamiento y garantizado por el fabricante.
En ningún caso la costura debe ser reparada fuera de
los talleres del fabricante. Debe estar constantemente protegida
de los rozamientos por la funda termoretractable.
El sistema de aseguramiento debe comportar necesariamente un
punto de seguridad fiable, al nivel o por encima del usuario.
La "comba" de cuerda entre el usuario y el punto de
anclaje debe ser evitada.
Las cuerdas semiestáticas nunca deben ser utilizadas
si el usuario puede sufrir una caída de factor superior
a 0,3.
Los diferentes componentes del sistema de seguridad (arnés,
mosquetones, cintas, puntos de anclaje, aparatos para asegurar,
descensores, ...) deberán ser conformes a las Normas
Europeas y ser utilizados con conocimiento de sus límites
de utilización en la progresión y en los sistemas
de seguridad. En concreto, deberá tenerse en cuenta el
diámetro de cuerda admisible en estos aparatos. Antes
y durante la utilización, debe contemplarse la posibilidad
de necesitar ayuda en caso de dificultad.
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Las cuerdas
semiestáticas están definidas por la norma EN-UNE
1891. Esta norma marca una serie de requisitos como son los
siguientes:
Materiales: los materiales utilizados en la fabricación
de las cuerdas de alma y funda trenzada y bajo coeficiente de
alargamiento deben estar constituidos por fibra sintética
virgen continua. Los materiales utilizados para la construcción
de la funda y del alma deben tener acreditado un punto de fusión
mayor a 195º C
Diámetro de la cuerda: el diámetro de la
cuerda debe estar comprendido entre un mínimo de 8,5
mm. Y un máximo de 16 mm.
Anudabilidad: la rigidez de la cuerda debe ser tal que
el coeficiente de anudabilidad (flexibilidad) K sea inferior
a 1,2
Deslizamiento de la funda: El deslizamiento longitudinal
de la funda respecto del alma para cuerdas tipo A no debe sobrepasar
20 mm. + 10(D-9 mm.) para cuerdas de diámetro inferior
a 12 mm. Para cuerdas tipo B el deslizamiento no debe sobrepasar
los 15 mm.
Alargamiento: no debe ser superior al 5 %
Fuerza máxima de parada de caída: no debe
superar los 6 kN
Resistencia estática sin terminales preparados: para
cuerdas tipo A: 22 kN. Para cuerdas tipo B: 18 kN.
La construcción cerrada de la funda impide la entrada
de polvo o barro en el alma, evitando así la abrasión
interna.
Son resistentes al agua y con un poder de absorción de ésta
mucho menor que las dinámicas.
Por otro lado su elasticidad también será menor que
en las cuerdas dinámicas debido a ello para uso industrial
deberán utilizarse sistemas anticaídas con absorbedores
de energía (norma EN363) y que el ascenso por una cuerda
muy elástica impediría una progresión segura
por la cuerda. Son cuerdas diseñadas para ser utilizadas
por personas en el acceso mediante cuerda, en todo tipo de sujeción
y retención en puntos de trabajo.
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Partes
de una cuerda
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La
cuerda incorpora en el interior del alma un hilo de color, que sirve
para identificar el año de fabricación (independientemente
del fabricante): |
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Utilización
de las cuerdas
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Antes de la
primera salida, sumergir la cuerda en agua, durante al menos 24
horas para eliminar los lubricantes de fabricación. Dejarla
secar. De esta forma, la cuerda se encogerá aproximadamente
un 5%, por lo que se reducirá el riesgo de deslizamiento
de la funda sobre el alma (efecto calcetín). Es importante
tener en cuenta que algunas marcas pueden encoger entre un 10 y
un 15%.
Las cuerdas
de 9 y 10 mm. se verifican, mantienen, limpian y almacenan igual.
Hay que ser igual de consciente con una cuerda de 9 mm. que con
una de 10.
Marcaje de las cuerdas
La cuerda se
marca después del primer uso y se incluyen los siguientes
factores: la longitud de la cuerda, el año de compra y a
quién pertenece. En uno de los extremos de la cuerda, se
indica el marcaje completo y, en el otro extremo, se indica exclusivamente
la longitud de la cuerda.
El marcaje
debe ser claro e insensible al medio subterráneo. Envolver
la cuerda con una cinta adhesiva, que sirva de apoyo para pegar
las cintas autoadhesivas, con los datos correspondientes. Recubrir
el total de la funda termoretractable transparente. Calentar la
funda (con gas o un secador) para que se encoja sobre el marcado
sin estropearse.
En términos
generales no debe utilizarse una cuerda de más de 5 años,
sin embargo esto depende mucho del uso y conservación que
se las haya dado y diámetro de la misma, una cuerda de 11
mm. Dura más que otra de 8 mm.
El sitio ideal
para guardar las cuerdas debe ser fresco, seco, oscuro y exento
de productos químicos, tanto líquidos como emanaciones
de los mismos. Posteriormente a su uso deben lavarse con agua dulce,
fría y sin detergente. Las cuerdas han de secarse en una
zona aireada y sin sol directo. El uso de limpiadores de alta presión
pueden provocar la penetración en el alma de partículas
que pueden provocar cortes. Tras la limpieza se debe comprobar que
no presenta daños, cualquier deterioro de la camisa será
detectado visualmente e implicará, según la importancia,
deshacerse de la cuerda o cortarla por la zona dañada, procediendo
a su marcado en la punta. Después de esta comprobación
visual se reseguirá la cuerda con los dedos comprobando la
continuidad del alma. Cualquier disminución en el diámetro
revela un problema. Una cuerda normal conserva una rigidez que se
traduce en una curvatura característica, si se detecta una
curvatura anómala, debe cortarse la cuerda por ese punto
y proceder a su remarcado (longitud).
Es importante
conocer bien el historial de la cuerda, una cuerda que haya amortiguado
una caída de factor elevado debe ser rechazada.
Limpieza
de las cuerdas
Lavar y verificar
el estado de las cuerdas después de cada salida.
La limpieza
de las cuerdas puede hacerse de varias maneras: con agua (sin detergente),
con sistemas para el lavado de cuerdas (comprados o de fabricación
propia), en la lavadora (sin detergente) a una temperatura máxima
de 30º C.
No se permite
la limpieza a alta presión, porque hace que los cristales
de calcita y la arcilla penetren en la cuerda, ayudando a cortar
las fibras.
Tender la cuerda
en forma de madeja y dejarla secar.
Verificar el
estado de las cuerdas
Las técnicas
de espeleología en cuerda simple se han elaborado alrededor
de unos principios básicos:
Utilizar
cuerdas sólidas.
Confiar en la cuerda y utilizar las técnicas necesarias
para no estropearla.
No dudar de su resistencia.
Verificar el estado de la cuerda después de cada salida.
Esto permitirá ver si tiene desgarros o fisuras debidos
al roce, al desprendimiento de piedras, etc.
Verificar que la cuerda no esté quemada, deteriorada, etc.
Verificar que el diámetro de la cuerda sea uniforme.
Inspeccionar la cuerda visual y manualmente en toda su longitud.
Deslizar la cuerda entre los dedos y, visualmente, buscar cualquier
desgarro o fisura. Es aconsejable verificar el ángulo de
curvatura de la cuerda (debe ser igual en toda la cuerda).
Cortar la cuerda en caso de que esté dañada (quemadura
o ruptura). Puede resultar peligroso si no se hace. Desechar las
cuerdas con aspecto envejecido (pelusa, quemaduras provocadas
por el descensor, etc).
Almacenamiento
Guardar la
cuerda en un lugar oscuro.
No poner las cuerdas en contacto con sustancias químicas:
baterías de plomo (utilizadas para iluminar y perforar) que
contienen ácido sulfúrico, hidrocarburos (gasolina,
aceites), carburo, pilas usadas, etc.
Tomar las precauciones necesarias durante el transporte de las cuerdas
y del material textil de poliamida (arnés, cintas, etc.)
en un vehículo.
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RECOMENDACIONES
PARA LA INSPECCIÓN, MANTENIMIENTO Y CUIDADO:
(Anexo A
norma EN-UNE 1891)
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Causas
físicas del deterioro:
a) Desgaste
externo por el uso: el desgaste externo debido al roce de las
cuerdas sobre superficies rugosas provoca rozaduras o deshilachado
en la superficie de la cuerda. Esta causa es la que provoca, en
mayor medida, la pérdida de resistencia respecto a la de
la cuerda nueva. En situaciones extremas, los cordones se desgastan
de tal manera que sus superficies exteriores se aplanan y los
hilos externos se rompen. En condiciones normales de uso, es inevitable
que las fibras del exterior de la cuerda se destuerzan o se rompan,
lo que no es peligroso en tanto su extensión no sea muy
amplia. Las cuerdas formadas a partir de filamentos de poliamida
o poliéster tienen muy buena resistencia a la abrasión.
b) Abrasión
local: una abrasión localizada, al contrario que el desgaste
general, puede estar provocada por el roce de la cuerda, cuando
está tensa, contra aristas vivas y puede dar lugar a pérdidas
importantes de su resistencia. Cuando las fibras exteriores están
dañadas ligeramente o cuando se rompe algún hilo,
puede que no exista riesgo; no obstante; una disminución
importante de la sección transversal de uno de sus cabos
o, incluso, un deterioro menos importante que afecte a varios
cabos, debería hacer que se rechazara la cuerda.
c) Cortes,
golpes, etc: Los cortes, los golpes o un uso descuidado, pueden
dar lugar a deterioros internos o externos que pueden manifestarse
como rotura o aflojamiento excesivo de los hilos o cabos.
d) desgaste
interno: un desgaste interno, provocado por la flexión
repetida de la cuerda, en especial cuando está húmeda,
o por la acumulación de arena que se haya ido introduciendo
en su interior, puede manifestarse por un aflojamiento excesivo
de los cabos o hilos o por la presencia de fibras reducidas a
polvo.
e) Carga repetida: la resistencia de los filamentos de poliamida
al deterioro provocado por la repetición de la carga de
la cuerda es bastante satisfactoria, pero puede producirse un
alargamiento, lo que disminuye su extensión potencial en
caso de emergencia.
Si la longitud
inicial de la cuerda es conocida con precisión, una medida
de verificación, en condiciones idénticas indicará
su extensión total, aunque no la extensión de sus
diversas partes. La medida de la distancia entre marcas indelebles
hechas a intervalos regulares sobre la cuerda, puede poner de
manifiesto la existencia de alargamientos locales permanentes,
lo que puede causar la rotura cuando se cargue posteriormente.
Causas exteriores
de deterioro:
a) Moho:
las cuerdas de poliéster y de poliamida no se ven afectadas
por el moho.
b) Calor:
En casos extremos el calor puede fundir la cuerda. Ante la menor
señal de fusión, la cuerda deberá ser rechazada.
c) Luz solar
intensa: la luz solar intensa puede reducir la resistencia de
las fibras que conforman la cuerda, aunque no es probable que
penetre bajo su superficie. Es conveniente evitar las exposiciones
innecesarias.
Para verificar el deterioro debido al sol, se frotará la
superficie de la cuerda con la uña del pulgar. Si existe
deterioro el material se desprenderá en forma de polvo.
Igualmente la cuerda presentará un aspecto seco, áspero
y resinoso.
Causas químicas
de deterioro:
a) Cuerdas de poliamida: los ataques químicos de mayor
importancia pueden manifestarse por un ablandamiento o pérdida
local de resistencia, de forma que las fibras del exterior pueden
ser desprendidas o, en casos extremos, eliminadas en forma de
polvo con solo frotar. La resistencia química de los filamentos
de poliamida es en general muy buena, pero la acción de
ácidos minerales disueltos da lugar a una pérdida
rápida de resistencia. Se recomienda, por tanto, evitar
la inmersión de la cuerda en soluciones ácidas.
Los filamentos
de poliamida no se ven afectados por los álcalis a temperatura
normal, tampoco por numerosos tipos de aceites, aunque se hincha
al contacto con ciertos disolventes orgánicos.
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FUERZA
DE IMPACTO O DE CHOQUE
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Fuerza
de impacto o de choque:
Es la fuerza transmitida al espeleólogo,
a los mosquetones y al punto de anclaje cuando se produce una
caída. Es el factor más importante para la seguridad
del explorador. Cuanto más baja sea la fuerza de choque,
menor será:
El choque que tendrá que soportar el espeleólogo
durante su caída.
El riesgo de fatiga y de rotura de los puntos de anclaje debido
a que la fuerza que se transmite es más baja.
En cambio, cuanta más alta sea la fuerza de choque mayor
será la duración de la cuerda, ya que resistirá
mejor los efectos de la abrasión.
Por tanto,
fuerza de choque o impacto es la energía sobrante que recibe
el espeleólogo en una caída después de que
los otros elementos de la cadena de seguridad hayan participado
en ella. Es decir, la cuerda, los mosquetones, el arnés,
etc.
La Fuerza
de choque máxima que indica siempre la etiqueta de cualquier
cuerda homologada es la tracción generada por un peso de
80 Kg. Con un factor de caída de 0,30
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Factor
caida
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fuerza
de choque
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Fuerza
de choque en función del factor de caída:
Las vigentes normas europeas obligan a que la máxima
tracción que pueda recibir un espeleólogo sea de 1.200
Kg., dado que se ha comprobado que por encima de este valor, que
equivale a 15 veces el peso de un escalador de 80 Kg., se producen
lesiones muy graves o la muerte. Este dato se calculó a propósito
de los efectos que tenían sobre los pilotos los asientos
eyectables y los paracaídas (soportaban aceleraciones de
15 g.)
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0
|
130
|
|
0,10
|
361
|
|
0,20
|
470
|
|
0,30
|
554
|
|
0,40
|
625
|
|
0,50
|
688
|
|
0,75
|
823
|
|
1,00
|
936
|
|
1,25
|
1036
|
|
1,50
|
1127
|
|
1,79
|
1223
|
|
caida
|
fuerza
de choque
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TEST
UIAA
La Unión Internacional de Asociaciones de
Alpinismo (UIAA) se ha ocupado durante muchos años de regular
mediante directivas internacionales las normas de seguridad del
material de montaña.
El test UIAA se efectúa igual que el de la fuerza de choque.
Para ello se lanza una carga de 80 Kg. desde 5 m de altura, pero
sustituyendo la placa-mosquetón por una pieza metálica
con un ángulo de 90º y una arista redondeada de 0,75
mm de diámetro.
Para conseguir la certificación CE (Conforme Exigencias)
de la Directiva Europea sobre seguridad, el valor indicado para
la fuerza de choque será el registrado en la primera caída,
el cuál no debe superar los 1200 daN.
Se toma el valor de la primera caída, ya que a medida que
la cuerda va soportado impactos su fuerza de choque aumenta.
En la tabla adjunta se ve la evolución de la fuerza de choque,
durante el test UIAA, para la cuerda de una de las marcas presentadas:
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|
1ª
|
680
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|
2ª
|
830
|
|
3ª
|
900
|
|
4ª
|
980
|
|
5ª
|
1040
|
|
6ª
|
1080
|
|
7ª
|
1140
|
|
8ª
|
1140
|
|
9ª
|
1140
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